No hay peor enemigo para un político que un micrófono abierto. Gordon Brown pudo comprobarlo ayer en carne propia durante una visita a Rochdale que tenía por objetivo disipar su imagen de hombre distante y mostrarlo como un dirigente cercano a sus conciudadanos. En ese intento de empatizar con el pueblo llano, tuvo que vérselas con Gillian Duffy, una mujer de 65 años que le hizo varias preguntas comprometidas. Tras responderle en tono conciliador, Brown se metió en su coche y se alejó del lugar, con la mala fortuna de que olvidó que tenía el micrófono de Sky News todavía encendido. Fue así como se captó su irritación por el momento al que acababa de enfrentarse, que calificó de "ridículo". Pero Brown no se permitió sólo calificar esa situación, sino también a la protagonista de ella, a quien se refiere como bigoted (intolerante). [ver vídeo]
Ahora bien, lo interesante de todo esto no es el hecho en sí (que nos demuestra una vez más cómo la mayoría de los políticos no son más que unos malos actores) sino cómo ha sido cubierto por la prensa española, porque en la forma en que cada periódico define a la señora Duffy podemos ver reflejada su línea editorial (las mayúsculas de los titulares son mías).
El País opta por una definición neutra y titula así el incidente: "Un micrófono abierto deja en evidencia al primer ministro británico, que llamó "intolerante" a una MUJER". Al día siguiente, en su edición impresa, el redactor decide hacer énfasis en la dignidad de ciudadana de Mrs. Duffy y ofrece este titular: "El líder laborista desprecia a una VOTANTE cuando creía apagado su micrófono".
El diario El Mundo, en una línea más sensacionalista, además de decantarse por una traducción más insultante de bigoted, opta por una definición más sensiblera de la señora en cuestión: "Gordon Brown llama "fanática" a una VIUDA".
Finalmente, Público, orientado a la izquierda, destaca la condición económica y social de Mrs. Duffy: "Brown llama "intolerante" a una PENSIONISTA".
Estas cuatro palabras juntas constituirían una buena definición de la señora Duffy. Emplear una sola de ellas define más bien a quien pretende definirla.
me gusta la frase del final porque me lleva a una pregunta
ResponderEliminaresta "definición" en cuatro paralbras de la sra. Duffy se vería afectada por el orden de las mismas??
Más importante que el orden de los adjetivos, ¿alguien sabe si Aznar hizo comentarios al respecto, tipo:
ResponderEliminar"Les aseguro que no conozco a la Sra. Duffy. La pensión que recibe no es mía" (del Blog de Jiménez Losantos y Constantino Romero, actuales tutores legales de Paquirrín).
Celso, tú sí que eres un canalla, camarón
Abrazos!